
Nos hemos quedado más solos hoy, porque Miguel Delibes se nos ha ido. Nos queda su extensa obra para consolarnos; su prosa, castellana, diáfana, seca y fría como el cierzo, y a la vez, cálida, apetecible para leer bajo las mantas. Un clásico. El último.
Desde que lo descubrí en mi libro de lectura de Senda, de 4º de EGB, no he dejado de leerlo. Desde que me hechizó con el abejaruco y la serpiente de la tía Marcelina, hasta la primera edición de "El hereje" que me regaló mi marido por mi cumpleaños, hace ya tiempo, y que releo de vez en cuando. Pasando por la tremenda descarga emocional de "Cinco horas con Mario".
Era un maestro de las letras y del espíritu, y un hombre bueno. De los que ya no hay. O de los que nacen una vez cada mil años. Un sabio humilde, pero no por ello menos sabio. Te echaremos de menos. Mucho.