lunes, abril 28, 2008

Qué bonito

¿Os acordáis del anuncio de turismo de Turquía? Creo que es uno de los sitios que mejores vídeos promocionales hace. Ahí os pongo el que más me gusta:
video

sábado, abril 26, 2008

El mundo del silencio

Hay un mundo paralelo y casi invisible que, por sus propias características, nos pasa desapercibido a casi todos, incluida a mí misma...hasta que me abrieron los ojos a él hace ocho años, cuando entré en el ciclo formativo de interpretación de la lengua de signos. Me refiero al mundo de los sordos. Aunque en teoría yo pertenezco a ese mundo, hasta ese momento nunca me había dado cuenta de lo grave que es ser sordo. Mi caso es diferente, soy sorda poslocutiva, por lo que tengo la inmensa suerte de haber adquirido el lenguaje antes de perder la audición. Por ello, mi identidad es oyente, no sorda. Pero gracias a mi relación con ese mundo me di cuenta de que comparto muchas cosas con ellos, hay muchos rasgos que tenemos en común: la falta de picardía, la desconfianza y a veces, más de lo que parece, la incomunicación. Aún así, yo me comunico con facilidad en la mayoría de los casos porque pude acceder al lenguaje. Pero ¿y los que nacen sordos o pierden la audición antes de aprender a hablar? Para esas personas su situación es muy, muy grave: viven en un país cuya lengua es prácticamente extranjera, con el problema añadido de que les cuesta un triunfo aprender algo de ella porque no la oyen. Se guían por referencias visuales, y cuando aprenden algo de la lengua oficial, que para desgracia suya es riquísima, se quedan sólo con palabras sueltas que se ven incapaces de hilar en una frase con sentido completo. Aunque van al colegio, los sordos prelocutivos son analfabetos funcionales. Hazles leer en voz alta un cuento. Con su logopeda han aprendido a leer, pero pregúntales qué han leído: no lo saben. Es como preguntarle a la Rosa de España de qué va la canción que ha cantado en inglés.
Y lo malo es que su incomunicación lleva añadido otro problema: el desconocimiento del mundo oyente. Tenemos un montón de mitos falsos sobre los sordos, como el de que escribiéndoles lo que queremos decirles, se enteran. Salvo excepciones, es falso, o todos los sordos irían por la vida armados de cuaderno y lápiz. Ni hablándoles más alto, ni vocalizándoles exageradamente (los que leemos los labios, cuando nos vocalizan exageradamente, perdemos más información que cuando lo hacen de modo normal). Mejor resultado da hacerles mímica, señalar o hacerles gestos; la información visual es fundamental. O aprender algunos rudimentos de la lengua de signos, la futura quinta lengua oficial del estado. Cuando intentas comunicarte con un sordo, te lo agradece infinitamente y tienes un nuevo amigo. He visto iluminárseles la cara a sordos a los que me he acercado a presentarme y a charlar con ellos; es peligroso, porque ya no te sueltan, tanta es su hambre de comunicación. Y que seas oyente y les muevas las manos, para ellos es el mejor regalo.
Y ese mismo desconocimiento de la sordera y sus características ya entre la propia comunidad médica ha producido tremendos errores, como el caso del hombre que llevaba media vida en un psiquiátrico porque le diagnosticaron una enfermedad mental, cuando lo que le ocurría era que se estaba quedando sordo; así lo cuenta Oliver Sacks en "Veo una voz". O el hecho de tratar de retrasados a los sordos, sólo porque su situación los hace reaccionar de otras maneras diferentes a las nuestras, o no reaccionar porque no se están enterando de nada. Y esto lo he vivido en mis propias carnes: cuando estuve en Carrefour trabajando, como me enviaron de una bolsa de trabajo de minusválidos, sabían que era sorda; uno de los encargados me trataba como si en vez de sorda fuera retrasada. Yo me lo tomé por las buenas, y me reía mucho a sus espaldas, creo que de alguna manera tenía miedo de los discapacitados, o de que me diera un ataque de furia, o de yo qué sé, pero se ponía tan nervioso cuando tenía que hablar conmigo que resultaba patético. Hasta que un día, hablando con mis compañeros, se enteró de que ni era tonta, ni era loca. Sólo que él me estaba haciendo más discapacitada de lo que realmente era. ¡Menuda película se había montado! En mi caso, no me dolió, sólo me pareció risible, pero imagino que a otra persona con discapacidad le puede llegar al alma. Por eso digo que hay que tener en cuenta estas cosas, que parecen futesas, pero que pueden resultar muy dolorosas.
Es un mundo curioso el de los sordos, y a veces hasta puede parecer cerrado, pero es un mundo de silencio habitado por personas que ríen, comen, aman, sueñan, duermen, juegan, salen, beben, bromean, conducen, y hacen las mismas cosas que los oyentes. No los vemos como vemos a los ciegos, pero son muchos. Pasan a nuestro lado y no sabemos que son sordos a primera vista. Es una deficiencia solapada, pero terrible. No para mí, pero sé cómo se sienten. Sólo tengo que quitarme los audífonos e intentar vivir así, con el 25% de audición que me queda. No puedo.

miércoles, abril 23, 2008

Para Pili, de Bécquer

RIMA XII
Porque son, niña, tus ojos

verdes como el mar, te quejas;

verdes los tienen las náyades,

verdes los tuvo Minerva,

y verdes son las pupilas

de las hurís del Profeta.

El verde es gala y ornato

del bosque en la primavera;

entre sus siete colores

brillante el Iris lo ostenta,

las esmeraldas son verdes;

verde el color del que espera,

y las ondas del océano

y el laurel de los poetas.

Es tu mejilla temprana

rosa de escarcha cubierta,

en que el carmín de los pétalos

se ve al través de las perlas.

Y sin embargo,

sé que te quejas

porque tus ojos

crees que la afean,

pues no lo creas.

Que parecen sus pupilas

húmedas, verdes e inquietas,

tempranas hojas de almendro

que al soplo del aire tiemblan.

Es tu boca de rubíes

purpúrea granada abierta

que en el estío convida

a apagar la sed con ella,

Y sin embargo,

sé que te quejas

porque tus ojos

crees que la afean,

pues no lo creas.

Que parecen, si enojada,

tus pupilas centellean,

las olas del mar que rompen

en las cantábricas peñas.

Es tu frente que corona,

crespo el oro en ancha trenza,

nevada cumbre en que el día

su postrera luz refleja.

Y sin embargo,

sé que te quejas

porque tus ojos

crees que la afean:

pues no lo creas,

Que entre las rubias pestañas,

junto a las sienes semejan

broches de esmeralda y oro

que un blanco armiño sujetan.
*
Porque son, niña, tus ojos

verdes como el mar te quejas;

quizás, si negros o azules

se tornasen, lo sintieras.




lunes, abril 21, 2008

El PER

Bueno, no sé si es muy conocido, pero ahora resulta que se ha improvisado un Plan Específico de Refuerzo para alumnos en fundado riesgo de acudir a la evaluación extraordinaria. Y digo improvisado porque de repente nos hemos encontrado con él, sin tiempo para elaborar una programación y sin tener en cuenta una serie de factores como el cansancio de los alumnos, que tienen que estar hasta las ocho de la tarde en el centro (al menos en el mío, porque son de los pueblos de alrededor y se quedan a comer allí), entre otros muchos.
Se nos ha ofrecido la posibilidad de impartir estas clases de refuerzo de modo voluntario. Están muy bien pagadas y tal, pero yo me he negado. Me parece genial que muchos compañeros quieran darlas, es todo muy respetable, no digo que no, pero, vaya, a mí ese PER me parece una milonga.
  • Primero, porque viene cogido con alfileres.
  • Segundo, porque con cuatro horas a la semana se quiere bajar de un plumazo el altísimo porcentaje de suspensos que campan hoy en día por las aulas. ¿Cómo? pues preparando en esas cuatro horas semanales a los malos alumnos para una evaluación extraordinaria (repesca, que se decía en mis años) .
  • Tercero, porque a los malos estudiantes se les da todo masticadito para que puedan aprobar con facilidad, con lo que se fomenta la ley del mínimo esfuerzo; y a los buenos estudiantes, que son los menos, no se les da nada, ningún incentivo, ninguna recompensa, desde la Administración, claro. Están ahí, en clase, muchos de ellos convertidos en los frikis del centro, trabajando, estudiando y mostrando un interés y unas ganas que hoy están totalmente demodés. Hoy lo que se lleva son las flts de ortgrfia, los sms inintlgbls, los mvls 3ª gnrcn, las motos y los bugas guapeaos, el btlln, y toda esa faramalla que lleva incorporada la generación que nos toca desasnar.
  • Cuarto, porque con esto se quiere mejorar un porcentaje, pero no una realidad. Yo no sé quién demonios es el ideólogo de todo esto, pero desde luego, parece que hace evos que no pisa un aula. De la realidad educativa no tiene mucha idea que digamos. Es como lo de los ordenadores en las aulas, vaya modo de empezar la casa por el tejado, pero ahora no quiero hablar del tema, que me enciendo (cosa que no hacen la mitad de los ordenadores de las aulas).

Se me ocurren muchas más razones para denostar esta nueva y genial idea, pero no quiero aburrir demasiado; muchos de mis lectores no pertenecen al maravilloso (y a veces frustrante) mundo de la enseñanza y a lo mejor todo esto les importa un bledo. Sólo quería desahogarme un poco, porque veo que muchos de los chicos que pasan por mis manos se están yendo al garete a pesar de mis esfuerzos y los de mis colegas, vienen a clase como corderos llevados al matadero; se toman el instituto como el patio de una cárcel, quieren ser libres y no saben qué cosa es ésa; no conocen las más elementales reglas de la educación y el civismo; se ciscan en todo porque nadie les ha enseñado que hay cosas no ciscables; a los profesores nos ven como ogros y guardias de la porra, sobre todo, a los que no vamos de coleguillas... Siempre hay alumnos maravillosos, que estudian o que no estudian pero que son gente estupenda y educada. Pero los que componen la "morralla" me inspiran el mismo cariño que los buenos y a la vez una inmensa lástima de verlos tan perdidos, tan ignorantes, tan inocentes y tan obcecados en que llevan siempre esa razón que se les da a diario con tal de no oírlos. A fin de cuentas, de lo que se trata es de hacer una sociedad de productores, no de pensadores.