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miércoles, octubre 26, 2011

Hace tiempo que no pongo enigmas

Aquí va otro, a ver quién lo saca:

  • Aunque parezca pariente de Joaquín Sabina, no lo es.
  • Los restos de su ciudad natal se encuentran en Rieti.
  • Oganizó algunos gremios profesionales. Pero él no era de ninguno de ellos.
  • También le dio por los calendarios.
  • Está relacionado con un personaje de dos caras.
  • Se paseaba por las noches por ahí, con una chica que le daba clases de teología.
Hala, id investigando.

domingo, diciembre 19, 2010

Nombres "modennos"

Hacía mucho tiempo que quería hablar de esto y hoy, que estoy de vagancia, decido ponerme manos a la obra. No hay cosa que más por saco me dé que oír los nombres espantosos que los papás y las mamás “modernos” ponen a sus hijos pensando que gracias a ellos serán más guapos, ricos y famosos, o yo qué sé qué les pasa por la cabeza cuando meditan nombres durante nueve meses. Por supuesto, mientras escribo, ando documentándome, aunque en mi escala personal, la palma se la lleva una pobre víctima de cinco añitos que responde al rebuzno de Náyade Ángela. Imagino a su madre pensando que con tal nombre, su hija conseguirá triunfar en la vida, triunfo que ella visualiza como heroína de novela rosa que en la portada sale desvanecida en brazos de un manojo de músculos de falda escocesa y rubias guedejas. Tal que así (como dicen en el sitio donde trabajo):

(Madre mía, el galán usa más miriñaque que nuestra heroína desvanecida)


Luego están los nombrecitos como Jennifer, Jessica (o sus variantes canis “Yeni” y “Yesi”), Kevin, Braian (sic), Izan (sic de nuevo, que atestiguo, porque en el instituto hay uno y tuve que preguntar el sexo del interfecto), Chenoa (¡gensanta!), Demelza (ya en desuso, las canis no vieron “Poldark”), etcétera, que me pongo a largar y no paro. Desde luego que poner estos nombres me parece una muestra de la intensa vida cultural de esos padres, que tragan amarillismo, grandes hermanos y ponzoñas varias y luego sus hijos resultan ser las víctimas de sus anhelos frustrados de ser románticos, famosoides y/o extranjeros. Dios quiera que esos niños no lleguen nunca a recibir un Nobel, porque se me caería la cara de vergüenza patria ver en los medios que Brayan Pérez o Yesika García recoge en Estocolmo blablabla.


Otra categoría es la de no salir de la Península, pero sí del castellano. Son los padres que ponen nombres vascos a los nenes sin ser ellos de allí. Siento un profundo respeto por la cultura vasca, ya lo he reflejado alguna vez por aquí, pero considero que resulta extraño ver un Eneko oriundo de Puebla de Sáncho Pérez o una Agurtzane de Peñacaballera. Y recuerdo que hace unos años, cuando todavía había que hacer la mili, le llegó a una chica llamada Nagore una notificación de Defensa abroncándola por no haberse incorporado a filas. Se ve que ese nombre no lo sintieron como femenino, ya que en castellano no hay nada que lo indique y coligieron que la tal Nagore era un varón de pelo en pecho o a punto de echarlo durante su servicio militar. Me gustan esos nombres, pero ya digo que se corre un cierto riesgo de confusión. Cuidadín.


Desde luego que no estoy defendiendo los nombres de toda la vida como Anastasio, Pancracia, Josefa o Eutiquio, ésos son muy feos, pese a que su traducción sea bonita. Que lo sé yo, que para eso he estado estudiando lenguas clásicas toda mi vida. Pero los asociamos a gente mayor y de pueblo si puede ser, y no gustan, claro que no. Mi nombre, sin ir más lejos, entra en esa categoría. Queda genial: “La tía Eulalia la sorda”. Yo soy ésa, me llamo así, soy deficiente auditiva y soy tía (de unos sobrinos guapísimos, por cierto).


Pero hay otros nombres en castellano muy bonitos, muy de toda la vida, y como este blog es mío y escribo lo que me da la gana, pues los defiendo aquí: Pilar, Isabel, Juan, Antonio, Rodrigo, Diego, Martín, Ana, Aurora, Miguel, María, Carlos… cada uno con su origen diferente, pero perfectamente castellanizados y muy elegantes, a mi parecer. También me gustan las advocaciones marianas, no todas, Coromoto o Sopetraño no me gustan nada, ni tampoco soy muy devota, pero hay muchas que me parecen bonitas: Mª del Valle, Guadalupe, Montaña, Mª del Mar…


En fin, puede que sea muy clásica, o muy arcaica, según las opiniones de mis posibles lectores, si es que después de este parón queda alguno. Y en realidad, me da igual, opinad lo que queráis, esto es lo que pienso yo. Y punto.

sábado, octubre 30, 2010

No puedes pasar




El Balrog llegó al puente. Gandalf aguardaba en el medio, apoyándose en la vara que tenía en la mano izquierda(...) El enemigo se detuvo de nuevo, enfrentándolo, y la sombra que lo envolvía se abrió a los lados como dos vastas alas. En seguida esgrimió el látigo y las colas crujieron y gimieron. Un fuego le salía de la nariz. Pero Gandalf no se movió.


-No puedes pasar -dijo. Los orcos permanecieron inmóviles y un silencio de muerte cayó alrededor. -(...) No puedes pasar. El fuego oscuro no te servirá de nada, llama de Udûn. ¡Vuelve a la Sombra! No puedes pasar.


-¿Por qué? - rugió el Balrog con una voz que llenó de ecos la caverna. Gandalf se apoyó en la vara y lo miró con cólera.


-¡Está fregado! -gritó.


El Balrog miró a los orcos, y éstos bajaron la mirada, incómodos.


-Está bien, muchachos -suspiró el Balrog -. Veremos el partido en el bar.
Nota: La cursiva es de Tolkien (espero que no me fulmine con un látigo de fuego desde donde esté. El resto es lo que me inspira estar un sábado dedicada al fregotego).

miércoles, octubre 27, 2010

Ha nacido Sara

(De Anne Geddes, claro)

Es pequeñita, de pelo castaño, liso y rebelde y ojos azul violeta. De cejas y pestañas extrañamente rubias. De naricita ñata y respingona y con la boca de su mamá, con un piquito coqueto en el labio superior.

Es chiquitilla, duerme mucho y come bien, así que crecerá mucho. Cuando duerme parece un ángel desalado, de ésos que se caen de vez en cuando a la Tierra por demasiado curiosos y en el trayecto pierden las alas para no confundir a los niños.

Es una princesa, una duendecita y un hada a la vez. Parece que no tiene huesitos, pero cuando te coge del dedo, te aprieta con una fuerza inverosímil. Sara aprende a agarrarse a la vida, a esta vida tan nueva que tiene por delante y de la que ya ha cumplido una semana.
Tiene la piel tan suave que cuando la toco casi no la siento, parece hecha de pétalos. Estoy encantada con esta sobrinita tan preciosa. Me gusta quedarme mirándola dormir y reírme de las caras que pone en sueños: hace pucheros, saca la lengua, se encoge de hombros...¿qué soñará?
Estoy muy feliz y orgullosa de mi sobrinilla. Es un regalo. El mejor.

martes, octubre 12, 2010

Estoy malitaaaaaaaaaaaaaaaaa


Tengo un catarrooooooo...Ayer estuve de cumpleaños y toda la comida me supo a plástico, es decir, a nada. Y me daba mucha rabia, porque mis amigos decían que estaba muy rico todo, la tarta, el queso... ¡sobre todo el queso! Tenía una pinta estupenda y me supo a yogur de agua.

Espero mejorarme mañana para ir al trabajo, pero tengo un cuerpo fino hoy, a ver si el paracetamol y el reposo me hacen algo de efecto.

Y aprovecho para felicitar a todas las Pilares que pasan por aquí, en especial a mi hermana. Besos desde aquí, que son asépticos y no os contagiáis.

domingo, septiembre 12, 2010

He vuelto a mis labores

Hacía AÑOS que no me proponía hacer algo de labores, aunque mi yaya siempre anda detrás de mí para decirme que tengo que hacerlas. Como para mí no es una obligación (ni tampoco una devoción, no se vayan a pensar que sí), hasta que no he dado con algo que me entrase por el ojo, no me he propuesto hacer una manta afgana de ganchillo (el ganchillito es lo que más me gusta, mucho más que bordar). De momento llevo dos cuadros y medio, pero ya voy recuperando mi antigua y supersónica velocidad a los mandos de la aguja de ganchillo. Vean (y anímenme, porque igual me aburro):