viernes, agosto 01, 2008

Leer

Tengo muchos vicios, me muerdo las uñas (he vuelto a recaer por culpa de las oposiciones), fumo, a veces bebo, aunque cada vez menos; tengo que comer queso mínimo una vez al día. Pero mi vicio peor, para algunos y mejor para mí es el de la lectura. No es una afición, es VICIO.
Vicio de leer por la noche en la cama, a la luz de la lamparita de la mesilla de noche, aunque en verano entren mosquitos. O en invierno, rebujada y calentita en el edredón, asomando malamente las manos porque se quedan frías. Esté donde esté, haga lo que haga, por la noche, tengo que leer en la cama. O releer algún libro que me guste especialmente.
Leo de todo. No sólo leo sesudas novelas, aunque cada vez menos; no quiero que mis lecturas nocturnas estén llenas de pesadeces, luego me las llevo a los sueños y vuelvo a caer en mis pesadillas de buscar algo sin saber qué es al despertar o de conducir una y otra vez, volviendo al punto de partida. Busco cosas ligeras en libros gordos, cada vez más gordos. Leo tan rápido que un libro de doscientas páginas me lo fulmino en una noche de sábado. Mi marido lo sabe y me regala pesados librotes con los que hago malabarismos en la cama para que no se me escapen las hojas de un lado y pierda el camino de la lectura.

Ya digo que leo de todo, desde intriga histórica a novelas de aventuras, desde novelas rosas a literatura juvenil, desde Platón a J.K.Rowling. Y cuando pienso que en la mesilla de noche me está esperando una maravillosa historia empezada, siento más placer que al encenderme el primer cigarro del día.

Aunque esté hasta arriba de trabajo, aunque me examine de oposiciones al día siguiente, leo. Eso me permite evadirme como si fuera una máquina del tiempo a otro sitio, y a otra época a veces, y me estremezco de espanto si por un momento vuelvo a la realidad y recuerdo que tengo que madrugar porque mañana me examino. Pero rápidamente sumerjo la nariz otra vez entre las hojas y me vuelvo a ocultar en la historia que me espera fiel.

Hay quien me dice que tengo mucha imaginación, incluso me han llegado a decir que de tanto leer me voy a volver loca como el Quijote . Llevo treinta y cuatro años leyendo sin parar y todavía no he ido al psiquiatra. En cuanto a lo de la imaginación, opino que no es exclusivo de mi humilde persona; cualquiera que lea, sabe imaginar. El problema es ponerse a leer, enfrentarse a un libro por primera vez, casi con prevención ante la cantidad de letras que alberga. Luego, una vez nos ponemos en camino, es muy difícil la vuelta atrás.

Yo ya no concibo el mundo sin lectura. Me costó enfrentarme a Otra aventura de los Cinco de Enid Blyton porque tenía más letras que dibujos, a diferencia de los cuentos ilustrados por María Pascual. Lo hice por aburrimiento, una día de gripe en el que me encontré que era el único libro que me quedaba por leer. Al segundo capítulo estaba perdida irremisiblemente en el vicio de leer. Y hasta ahora. Nunca lo he dejado ni quiero dejarlo o me entrará el terror de sentir mi vida un poco más vacía.

7 comentarios :

Anónimo dijo...

Reconoce que lo que mas te gusta es venir a la estanteria chill de mi casa, y buscar novelonas romanticas de Highlanders...

velvetinna dijo...

Enhorabuena, cada vez hay menos gente como tú, yo no tengo tanto vicio, pero tampoco puedo irme a la cama sin leer lo que sea, aunque sea un prospecto jajaja.
Un beso

Evla dijo...

Pues claro, Peich. Y otro secreto: tengo libros repartidos por la mesita de noche, y por el cuarto de baño, juás, juás, otro de mis lugares preferidos para la lectura. Si se me olvida el libro, ya me ocupo yo de leer las etiquetas de los geles.

veneno hipnotico dijo...

reconoce que ahora estás leyendo a Agatha Christie,eh????? ah yo odio los libros gordos vease Un mundo sin fin, libro que odio por muchos motivoos, mándame l foto esa de la boda de Pilar please, la necesito.................

Evla dijo...

Ahora mismo, a Agatha Christie la tengo aparcada; estoy con Amy Tan y con Isabel Allende, una en la cama y otra en el baño. Soy incorregible.

Anónimo dijo...

Yo estoy perdiendo el hábito. Demasiada actividad fuera de casa. Y antes leía mucho en la cama, pero ahora llego para claudicar ante morfeo sin desenvainar incluso.

Evla dijo...

Yo es que soy de mal dormir. Necesito leer para relajarme, de lo contrario puedo pasarme horas despierta.