- Ponerme las gafas de sol, porque llueve y está nublado.
- Los días en el campo, de pequeños.
- Cuando mis padres nos recogían los viernes por la tarde del cole y nos íbamos a pasar la tarde a un campo que hoy no logro ubicar.
- Jugar en la Escalerilla.
- Los molletes con mantequilla y azúcar.
- Jugar a las casitas en la Era.
- Aquellas comidas en el hotel Emperatriz que mis tías organizaban para enseñarnos a comer con educación. Insuperables.
- Las comuniones en el campo y las escapadas a la Alameda para fumar a escondidas.
- Palmira´s House, mi hogar de Cáceres durante la carrera.
- Aquellos cafés con croissants de nata y choco los sábados por la tarde que no nos engordaban.
- Las tardes de lluvia estudiando oposiciones en mi casa sintiéndome muy sola, pero muy a gustito.
- Los viajes con Pili en la cama voladora.
- El huerto del Yayo y sus cabritas. Y Pirata, el único perro que no me dio miedo.
- A Tippi y sus siestas conmigo en la solana de mi cuarto de Cáceres.
- Las "Grandes novelas ilustradas".
- Pasar una tarde de compras con G.
- A Claudia con los leotardos rojos y la rebequita rosa.
- El olor de la papelería de mi madre, a papel y medicinas (tantos años siendo farmacia...).
- Isla Cristina, y el sol reverberando por la mañana en la cúpula del cementerio.
- La colonia Acqua Prima.
- Y miles de cosas más, más cercanas, más lejanas en el tiempo, más importantes o más bobas, pero de lo contrario, esta entrada sería interminable.
sábado, febrero 28, 2009
Echo de menos...
viernes, febrero 20, 2009
Los sureños
Éste es, para mi gusto, el mejor pasodoble de la comparsa "Los Sureños", o al menos, a mí es el que más me gusta, aunque hay otro de los principios de la comparsa dedicado al Guadiana, que es otra pequeña obra de arte. Creo que es de 2004. La letra es de mi señora madre (ya ven que lo de la escritura es de familia) y el montaje es obra, gracia y salero de Darth Braul. Muy bonito, chiqui.
lunes, febrero 16, 2009
Día de San Valen
miércoles, febrero 11, 2009
Cosas que hay en mi bolso (actualización)

miércoles, febrero 04, 2009
Sueños en technicolor
Mis sueños son muy raros, valga la redundancia, porque todos los sueños son raros. Pero pregúntenles a mis seres cercanos y le contestarán que no han oído sueños más estrafalarios e intrincados que los míos. Todos coinciden en que la causa se debe a mi desaforada y calenturienta imaginación (calenturienta no en el mal sentido, sino en la acepción de "enfebrecida", ya que no deja de trabajar ni un solo minuto). Y algunos,más que ser raros, son lógicos, es decir, tienen argumento, con su presentación, su nudo y su desenlace. Hay tres de los que guardo un grato recuerdo:
- Mis compañeras del colegio y yo, capitaneadas por Don Antonio, el cura que nos daba religión (se trata de un cole de monjas), hacemos frente a la invasión de nuestro colegio por parte de los alemanes, que entran por la puerta de los autobuses al patio. Don Antonio, al parecer, era miembro de la Resistencia, y tenía un arsenal de ametralladoras en la sacristía. Nos las repartió y nos distribuyó por la galería que rodea al patio para defender el cole de los malvados alemanes. Por supuesto, tras una ardua lucha, dimos fin a la segunda guerra mundial con nuestra victoria.
- Los tres mosqueteros y yo, aspirante a serlo, y vestida con un enorme sombrero y botas altas y armada de un estupendo acero toledano, liberamos al rey Luis XIII, prisionero de los malos en un granero. Mi escena de la lucha sobre las vigas del techo no tiene precio. Por supuesto, volvimos a ganar los buenos.(Por cierto, Los Tres Mosqueteros lo leí después, pero es cierto que había visto películas y me tragué Dartacán entero)
- Me he pasado media vida conduciendo (sin carnet, oh, delito) un R5 rojo de Mérida a Cáceres.La sensación de miedo desaparecía a medida que el coche me obedecía. Por supuesto, en cuanto decidí sacarme el carnet, el sueño desapareció sin dejar rastro. Ya he conducido varias veces hasta Cáceres; eso sí, he llevado un ZX, un Astra y un Octavia, aún me queda probar el R5 rojo, pero no creo que caiga esa breva.
Y esto del cochecín rojo me lleva a decir que sueño en colores. Hay quien dice que unos sueñan en blanco y negro y otros en colores; otros, que todo el mundo sueña estrictamente en blanco y negro. Yo estoy segura de soñar, no en color, sino en technicolor, porque luego recuerdo detalles de ese sueño en colores muy vivos, sobre todo la ropa (casi siempre voy vestida con los colores que no me gustan: blanco, rosa, naranja...) y objetos como joyas con piedras de los colores más detonantes, coches, cuadros...
Últimamente sueño que busco algo. Voy y vengo en coche de un punto de partida donde me espera gente conocida y nunca encuentro lo que busco, me despierto antes, y al despertarme, no recuerdo qué demonios andaba buscando con tanto afán. Todas las noches es lo mismo, pero con variantes: varía la gente, los lugares, las cosas que digo y hago, pero siempre busco y busco, y no encuentro ni recuerdo lo que busco. Es un rollo cuando me despierto, aunque el sueño no es desagradable.
Otro de mis sueños recurrentes es el ascensor, de todos los tipos, sofisticados como un salón dieciochesco, transparentes, o consistentes en una silla montada sobre un brazo articulado; de los que suben y bajan normalmente, o que se desplazan en diagonal. Dice que representan la ambición. Mi horóscopo celta dice que soy fresno, que simboliza también la ambición. Y mi ambición no es más que sacar la plaza algún día y seguir con mi vida. No aspiro a ser directora ni inspectora ni consejera ni ministra de educación. ¿A qué viene entonces tanta ambición en mi subconsciente?
Ahí queda eso. ¿A vosotros que os pasa cuando dormís? ¿También tenéis aventuras de capa y espada o no tiene lógica lo que soñáis? ¿Y soñáis en color o en blanco y negro? Espero vuestros testimonios.