
Ojeando el otro día el periódico me topé con esta
foto . Este aqueo de tremolante casco que anima a sus héroes me ha hecho imaginar qué pensaría Homero si levantara la cabeza y lo viera. Y si alguien tuviera a bien explicarle que no es más que una competición deportiva donde once aqueos luchan contra otros once hombres por la posesión de una pelota; que las hermosas grebas se han convertido en espinilleras de tela que se llevan por debajo de las medias; que ya no se practica deporte desnudo, sino con un poco favorecedor uniforme; que el guerrero que agita la bandera, a pesar de su gesto atemorizante, ve la lucha cómodamente sentado, ¿qué se le infundiría al buen señor que cantaba la cólera del Pelida Aquiles?
Con todo, me gusta la foto. Me parece un griego de 2800 años trasladado a nuestro prosaico mundo de crisis económicas, panes y circos varios. Será deformación profesional o exceso de imaginación, o las dos cosas, permítanme estas licencias, pero me gusta el guiño histórico que este aficionado ha hecho y me gusta que el fotógrafo lo haya cazado rugiendo por sus colores. Qué recuerdos.