jueves, septiembre 17, 2015

DESGRACIAS COTIDIANAS V.- LA PELU.

La genética me ha bendecido con un pelo mediterráneo y un flequillo con vocación de astronauta. También me ha bendecido con la virtud de la pereza (recordad, hermanos, que nuestro santo Padre ha eliminado la pereza de la Alineación Capital). Por ello, voy a cortarme el pelo cada doce meses o más. Justo cuando de madrugada me despierto con ahogos y pesadillas de asesinos y descubro que tengo el pelo enroscado en el cuello.
Llamo a mi peluquera con mano temblorosa para pedir cita, y soporto sus gritos abroncándome por mi desidia. Lo más lindo que me dice es que está a punto de morir de hambre por mi culpa.
Lo sé, soy una mala clienta peluqueril. Pero es que las esperas me ponen enferma. Llego, me siento en el rincón de pensar, perdón, en la zona de esperar y abro un ¡Hala! de 1917. Visitamos la mansión de vacaciones de Nati Mistol en Alpedrete. Rumores de boda entre Raquitín y Carmen Romana. ¿Se les acabó el amor a Eufemia Porrínez de Brujo y José Corcovado? Un coñazo. Media hora de la cita y yo sigo leyendo las Memorias de Ernesto de Hannover que publica la revista Suturas. Cuarenta minutos de la cita y voy por el verso 13987 de La Araucana. Noventa minutos. El árbitro a punto de pitar fin del partido...yyyyyyyyy...¡mi turno! Hoy vamos a comer huevos fritos; la ternera Stroganoff que pensaba hacer como que no.
Lavado adormecedor de pelo. Mi peluquera tiene unas manos de hada para masajear cráneos. Cuando empiezo a doblar la pestaña, me despierto con chorro de agua helada que marca el fin de mis ensueños. Después de un enérgico frotado de toalla en el cerebelo, me acompaña al sillón. ¿Qué va a ser? Córtame las puntas, le digo. Oído cocina. Diez centímetros de pelo caen a mis pies. ¿Te repaso el flequillo, que lo tienes largo? Vale. Cierro los ojos porque me dan miedo las tijeras. Cuando los abro, veo en el espejo a la alegoría de la Kale Borroka. Y para colmo,no me he depilado las cejas. Bildu Bolsón, me llaman. Miro hacia abajo y veo material para pelucas de quince pasos de Semana Santa, pero mi peluquera debe de ser muy atea, porque lo barre y lo tira a la basura. ¿Te peino con las puntas hacia fuera? ¡No y mil veces no! Dejé que me lo hiciera la primera vez y salí con pinta de ir en autobús desde Valdepeñazos del Eresma al plató de Sálvame. Liso, por favor. Claro, me dice la arpía, el cabello liso es más tú, más de hoy, te queda divino de lo ideal que te sienta. Te quita diez años y te hace parecer como de cuarenta. Tócate los bemoles, pienso para mí. ¿Cuánto es? Treinta y cinco euracos. Joder, con el IVA peluqueril. No vuelvo más. Salgo empobrecida y con riesgo de que me fiche la poli por la calle.
Y la guinda de la fiesta es cuando llego a casa y tengo que soportar los choteos familiares acerca de mi flequillo norteño y mis cejas de Cromagnon. Porca miseria. Me voy a hacer sij.

jueves, julio 09, 2015

DESGRACIAS COTIDIANAS (IV).



DE BODA.
Aunque llevo una vida modesta como profesora de swahili, la realidad es que pertenezco a la Casa Imperial de Montealto, y por ello, a veces tengo que cumplir con mis obligaciones con el Gotha europeo. No me gusta mucho, pero noblesse oblige, y este fin de semana tuvimos que ir de boda. A MacGregor no le gusta nada codearse con la aristocracia, porque se tiene que poner zapatos finos y porque siempre lo confunden con un miembro de los Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg. Y él lleva su sangre roja muy a gala. (Y yo hago como si la tuviera. Nadie de mi Casa sabe que voto a partidos bolivarianos).
Me voy por las ramas. El primer problema fue qué ponerme. Tengo tres vestidos, pero uno lo descarté por ser de manga larga; otro, por ser de media manga, y al final me quedé con un monísimo modelo de cóctel más apropiado para los calores, pero que me hace parecer una morcilla patatera, así que cada vez que me lo embuto, tengo que tirar de faja, para gran pesar mío. También me puse unos zapatos de tacón de aguja de diez centímetros. Soy una suicida.
El primer escollo fue al llegar. Conseguí salir con relativa gracia del coche (es decir, sin enseñar nada), pero esa moda de celebrar bodas campestres me mata: el camino hacia la ermita donde los novios tuvieron el capricho de casarse era un pedregal. Tuve que agarrarme a MacGregor como una lapa. La gente pensó que llegaba a la boda más alegre de la cuenta y me miraban con desaprobación.
Sudé mucho y pasé mucha sed. Hasta que no empezó el catering no pude beberme una ansiada piticola, aunque para eso tuve que corretear detrás de los camareros para arrancarles una de las bandejas, porque pasaban de largo. Ya dije que tengo el don de la invisibilidad. Bebí muchos refrescos, porque el menú era demasiado pitiminoso para mi basto paladar. A mí lo que me gusta es la patatera y el queso duro con molletes de Antequera, no alegorías del atardecer laminado, engalanado con esencias de lágrimas rojas de primavera o deconstrucción de pájaro carpintero tallando su nido en el bambú con soufflé de pommes au ron, que es lo que come la alta aristocracia. Vamos, que me alimenté de líquido.
Y mi vejiga se resintió. Salí echando leches y perdiendo un tacón en busca del servicio, que estaba en la otra punta del campo. Era de esos portátiles de plástico (la gente fina no mea, parece), y nada más entrar tuve la sensación de entrar en Finlandia, más concretamente, en una sauna. Mordí el asa del bolso y me agaché mientras procedía haciendo malabarismos para no tocar nada bacteriano. Desgraciadamente, había olvidado la faja de mis desdichas; nada más tocarla, se hizo un rollo y desapareció tobillos abajo.

Cuando volví a recomponerme, tiré de la cosa de mis tobillos hacia arriba...y nada. La silicona de la cinturilla se había pegado y no hubo poder humano ni divino que retornase a su estado primigenio al maldito instrumento de tortura. No me quedaba otra que prescindir de ella. Pasé el resto de la boda haciendo apnea para encoger la panza y escondiéndome en cuanto veía una cámara de fotos para no salir en el ¡HOLA! marcando morcillitas. Lo que se come, se cría. Castigo de Zeus.
P.D. El zapato perdido lo di por ídem. Ernesto de Hannover, que iba ya por el vigésimo noveno gin tonic y que ya no veía nada, lo encontró en un escalón, y pensando que era un copazo de diseño, lo usó para trasegarse el trigésimo.

DESGRACIAS COTIDIANAS (III)

DE COMPRAS.
Hoy he ido de compras. Es lo que tiene el caloret, que la ropa ya no oculta los defectos; por eso, para mí es un suplicio ir a comprar ropa de verano. Tengo un cuerpo que es una alegría (por los c*j*n*s); dentro de los estándares corpóreos que hicieron hace unos años para unificar las tallas, el mío no estaba. Primero pensé que en realidad era un fantasma, y que nadie me lo había dicho para que no me pusiera triste. Luego me pellizqué y descubrí que estaba viva, así que deduje que si mi cuerpo no entraba en lo de pera, manzana y no sé cuál mierdas era el otro estereotipo corpóreo femenil, era que yo había creado un nuevo cuerpo y me creí Frankenstein; pero luego me acordé de que a mí las ciencias se me daban muy mal y que lo único que había logrado trasplantar en toda mi vida fue un recambio de boli. Así que acabé por aceptar que mi cuerpo es un botijo. Aunque no me consuela nada. Un año adelgacé y decidí comprarme un bikini para celebrarlo. Craso error: si quería que la parte de abajo me quedara bien, la parte de arriba me quedaba como si tuviera una inflamación de amígdalas. Acabé por llevarme un entrañable traje de baño de pantaloncito corto, rayas (soy una loca de las rayas) y calabacitas a la cintura.
Otro año adelgacé y me quedé sin culo y sin autoestima, el sueño de mi vida es tener un culo beyoncero y aquel año lo perdí por completo, así que ya no volví a adelgazar nunca más.

Pero decía que hoy he estado de compras,y me he probado media tienda. Primero me probé camisetas de manga corta. Un horror: Me marcan hasta el píloro. Luego pasé a las camisas. Otro horror: los botones pugnan por saltar desperdigados hacia todos los confines de la tierra. Bueno, pues un vestido. Estrecho de arriba y bailón de falda. Sudé a mares mientras intentaba quitármelo en el probador, doblada por la mitad e intentando sacármelo por la cabeza, porque se me encasquetó en el pecho y no salía. Qué claustrofobia más mala pasé. Luego vi unas camisas ideales, pero eran de manga larga. ¿A quién se le ocurre comprar camisas de manga larga para el veranazo extremeño? Si me hubieran dado en el concurso de traslados el instituto de Oslo que pedí, tal vez, pero ¿en Mérida? ¿en serio? 
En fin, que hábitos franciscanos de algodón fresquito no vendían en ninguna tienda, pero no se vayan a pensar que no compré. Síiiiii, compré, compré. Un pintauñas ideal y un juego de ordenador.

DESGRACIAS COTIDIANAS (II)

LA SEDUCCIÓN, ESE ARCANO IGNOTO E INEFABLE.
No se piensen que vengo aquí a hablar de mis artes para seducir. Si hubiera ido a una academia de seductores me hubieran expulsado nada más verme: no sé seducir. Ustedes se preguntarán cómo demonios me he casado. Pues yo tampoco sé muy bien qué pasó. Me tiraba las noches de botellón hablando con el hombre de mis sueños de religión, política y pesca, y encima éramos de opiniones encontradas. Hasta que un día me harté de tanta tertulia y le pedí rollo. Curiosamente, aceptó. En fin, que han pasado dieciséis años y me sigo preguntando por qué me dijo que sí.Y eso me lleva a reflexionar sobre el oscuro arte de seducir, porque servidora no tiene ni idea de cómo se hace. Verán, yo lo achaco un poco a que, como buena sorda, soy muy literal, y las conversaciones sinuosas, siblinas y soterradas no las entiendo; y como leo mucho, sé que las conversaciones seductoras tienen más mensajes subliminales que una maratón de anuncios. Pero yo me lío en una conversación profunda y al final acabo defendiendo el punto de vista contrario al que tenía cuando empecé. Por eso no valgo para dedicarme a la política, soy demasiado directa. Imagínense que llego a la presidencia del Gobierno (no lo quiera Zeus): les aseguro que con mi escasa mano izquierda y mi poco tacto, todos los españoles acabarían por venerar a Rajoy y por sustituir los carteles del Che Guevara por los de nuestro presidente de la barba vellida, cual héroe épico salido de la pluma de Homero. Sería una presidenta malísima, bocazas y metepatas; llevaría a España a un montón de conflictos diplomáticos y puede que hasta a una guerra. No tengo tacto ninguno, por eso prefiero ir calladita por la vida, para no liarla demasiado, que me conozco.

Pero esto venía a colación de mis escasas artes de hechicera de mirada lánguida y curvas de Cerro Muriano. Y mira que puse empeño. Pero nada. Me ponía yo matadora un sábado cualquiera, con el ojo pintado y brujo y la mejor ropa de mi hermana...y el objeto de mis sueños no daba señales de vida. Iba un viernes a La Tahona despelujada, con ojeras y sin pintar ...y allí estaba él, rutilante como una estrella en medio de la multitud. Y yo hecha una perroflauta.
En fin, que me voy a morir sin haber traspasado ese tupido velo. No es que ya me importe mucho, pero es que mi curiosidad es inmensa y siempre me va a quedar ese prurito.Hasta otra.

DESGRACIAS COTIDIANAS (I)

LA FOTO DEL DNI.
Hace dos sábados, me peiné y me atusé bien con la plancha ese pelo levantisco que me amanece a diario y fui a hacerme la foto para el DNI. Llegué tan temprano que abrí la puerta del estudio antes de que llegara el fotógrafo. 
- Quiero hacerme fotos para el carnet de identidad - pedí mientras caía en la cuenta de que se me había olvidado pasar por chapa y pintura.
Me hizo pasar muy amablemente a un cuartito blanco con un bonito paraguas y una silla Luis XVI y me indicó que me pusiera tras ella y me apoyara en el respaldo. Yo saqué mi mejor cara, es decir, ojos de pescadilla y sonrisa más falsa que la de Iscariote dando besitos. Y tensa. Porque cuando me apuntan con un objetivo, me pongo muy nerviosa, estoy convencida de que las fotos me roban el alma. Y la memoria, que cada vez tengo menos y el año pasado olvidé mi aniversario de boda.
- Ayyyyy - me dijo el fotógrafo -, me acabo de acordar, tienes que quitarte el flequillo.

- ¡Ah, nononononono, de eso nada, llevo flequillo desde mi mayoría de edad y tengo ya cuarenta y cuatro años! Y además, sin él estoy muy fea.
- Es que no te van a admitir la foto, tiene que ser con la cara despejada. Ahí tienes un espejo, arréglate el flequillo y échatelo hacia atrás.
Maldije al ministro del Interior y a todas sus pompas y obras; me aparté como pude mi marquesina y volví a ponerme tras el trono del rey francés.
El pobre fotógrafo me hizo como quince fotografías. Como tengo superpoderes (tengo dos: el don de la profecía, vaticino certeramente cuántos de mis jóvenes padawan van a suspender la evaluación, y el de leer los pensamientos ajenos), vi claramente en la mente del buen señor la siguiente frase: "No hay modo; a ver cómo consigo que no parezca demasiado un sapo con gafas". Yo agradecí el empeño y el buen hacer de este hombre; hacía que mirase hacia la izquierda, hacia arriba, ahora un poco hacia tu derecha, baja un poco la barbilla, mira al objetivo, no aprietes la boca, no frunzas el ceño, no hagas como Marujita Díaz con los ojos...Pero es que me pongo muy tensa. Al final eligió una después de agotar la memoria de la tarjeta (36 teras).
-¿Quieres una foto de cartera para tu marido?
-¡Ni mijita! ¿Para qué quiere mi marido la foto de un sapo?

Epílogo: dos días después fui a comisaría, temblando como una hoja, porque temía no salir de allí; me daba miedo de que al ver mi foto, saltasen las alertas de alguna criminala muy buscada, pero la señora de la oficina no hizo el menor comentario, así que me fui muy aliviada para casa, con un DNI electrónico y la condena de aguantar la foto de un sapo durante diez años.

(Nota: sé que alguno de ustedes querrán ver la famosa foto, pero va a ser que no. Les pongo una muy parecida que he encontrado por internet).

miércoles, octubre 26, 2011

Hace tiempo que no pongo enigmas

Aquí va otro, a ver quién lo saca:

  • Aunque parezca pariente de Joaquín Sabina, no lo es.
  • Los restos de su ciudad natal se encuentran en Rieti.
  • Oganizó algunos gremios profesionales. Pero él no era de ninguno de ellos.
  • También le dio por los calendarios.
  • Está relacionado con un personaje de dos caras.
  • Se paseaba por las noches por ahí, con una chica que le daba clases de teología.
Hala, id investigando.

domingo, diciembre 19, 2010

Nombres "modennos"

Hacía mucho tiempo que quería hablar de esto y hoy, que estoy de vagancia, decido ponerme manos a la obra. No hay cosa que más por saco me dé que oír los nombres espantosos que los papás y las mamás “modernos” ponen a sus hijos pensando que gracias a ellos serán más guapos, ricos y famosos, o yo qué sé qué les pasa por la cabeza cuando meditan nombres durante nueve meses. Por supuesto, mientras escribo, ando documentándome, aunque en mi escala personal, la palma se la lleva una pobre víctima de cinco añitos que responde al rebuzno de Náyade Ángela. Imagino a su madre pensando que con tal nombre, su hija conseguirá triunfar en la vida, triunfo que ella visualiza como heroína de novela rosa que en la portada sale desvanecida en brazos de un manojo de músculos de falda escocesa y rubias guedejas. Tal que así (como dicen en el sitio donde trabajo):

(Madre mía, el galán usa más miriñaque que nuestra heroína desvanecida)


Luego están los nombrecitos como Jennifer, Jessica (o sus variantes canis “Yeni” y “Yesi”), Kevin, Braian (sic), Izan (sic de nuevo, que atestiguo, porque en el instituto hay uno y tuve que preguntar el sexo del interfecto), Chenoa (¡gensanta!), Demelza (ya en desuso, las canis no vieron “Poldark”), etcétera, que me pongo a largar y no paro. Desde luego que poner estos nombres me parece una muestra de la intensa vida cultural de esos padres, que tragan amarillismo, grandes hermanos y ponzoñas varias y luego sus hijos resultan ser las víctimas de sus anhelos frustrados de ser románticos, famosoides y/o extranjeros. Dios quiera que esos niños no lleguen nunca a recibir un Nobel, porque se me caería la cara de vergüenza patria ver en los medios que Brayan Pérez o Yesika García recoge en Estocolmo blablabla.


Otra categoría es la de no salir de la Península, pero sí del castellano. Son los padres que ponen nombres vascos a los nenes sin ser ellos de allí. Siento un profundo respeto por la cultura vasca, ya lo he reflejado alguna vez por aquí, pero considero que resulta extraño ver un Eneko oriundo de Puebla de Sáncho Pérez o una Agurtzane de Peñacaballera. Y recuerdo que hace unos años, cuando todavía había que hacer la mili, le llegó a una chica llamada Nagore una notificación de Defensa abroncándola por no haberse incorporado a filas. Se ve que ese nombre no lo sintieron como femenino, ya que en castellano no hay nada que lo indique y coligieron que la tal Nagore era un varón de pelo en pecho o a punto de echarlo durante su servicio militar. Me gustan esos nombres, pero ya digo que se corre un cierto riesgo de confusión. Cuidadín.


Desde luego que no estoy defendiendo los nombres de toda la vida como Anastasio, Pancracia, Josefa o Eutiquio, ésos son muy feos, pese a que su traducción sea bonita. Que lo sé yo, que para eso he estado estudiando lenguas clásicas toda mi vida. Pero los asociamos a gente mayor y de pueblo si puede ser, y no gustan, claro que no. Mi nombre, sin ir más lejos, entra en esa categoría. Queda genial: “La tía Eulalia la sorda”. Yo soy ésa, me llamo así, soy deficiente auditiva y soy tía (de unos sobrinos guapísimos, por cierto).


Pero hay otros nombres en castellano muy bonitos, muy de toda la vida, y como este blog es mío y escribo lo que me da la gana, pues los defiendo aquí: Pilar, Isabel, Juan, Antonio, Rodrigo, Diego, Martín, Ana, Aurora, Miguel, María, Carlos… cada uno con su origen diferente, pero perfectamente castellanizados y muy elegantes, a mi parecer. También me gustan las advocaciones marianas, no todas, Coromoto o Sopetraño no me gustan nada, ni tampoco soy muy devota, pero hay muchas que me parecen bonitas: Mª del Valle, Guadalupe, Montaña, Mª del Mar…


En fin, puede que sea muy clásica, o muy arcaica, según las opiniones de mis posibles lectores, si es que después de este parón queda alguno. Y en realidad, me da igual, opinad lo que queráis, esto es lo que pienso yo. Y punto.

sábado, octubre 30, 2010

No puedes pasar




El Balrog llegó al puente. Gandalf aguardaba en el medio, apoyándose en la vara que tenía en la mano izquierda(...) El enemigo se detuvo de nuevo, enfrentándolo, y la sombra que lo envolvía se abrió a los lados como dos vastas alas. En seguida esgrimió el látigo y las colas crujieron y gimieron. Un fuego le salía de la nariz. Pero Gandalf no se movió.


-No puedes pasar -dijo. Los orcos permanecieron inmóviles y un silencio de muerte cayó alrededor. -(...) No puedes pasar. El fuego oscuro no te servirá de nada, llama de Udûn. ¡Vuelve a la Sombra! No puedes pasar.


-¿Por qué? - rugió el Balrog con una voz que llenó de ecos la caverna. Gandalf se apoyó en la vara y lo miró con cólera.


-¡Está fregado! -gritó.


El Balrog miró a los orcos, y éstos bajaron la mirada, incómodos.


-Está bien, muchachos -suspiró el Balrog -. Veremos el partido en el bar.
Nota: La cursiva es de Tolkien (espero que no me fulmine con un látigo de fuego desde donde esté. El resto es lo que me inspira estar un sábado dedicada al fregotego).

miércoles, octubre 27, 2010

Ha nacido Sara

(De Anne Geddes, claro)

Es pequeñita, de pelo castaño, liso y rebelde y ojos azul violeta. De cejas y pestañas extrañamente rubias. De naricita ñata y respingona y con la boca de su mamá, con un piquito coqueto en el labio superior.

Es chiquitilla, duerme mucho y come bien, así que crecerá mucho. Cuando duerme parece un ángel desalado, de ésos que se caen de vez en cuando a la Tierra por demasiado curiosos y en el trayecto pierden las alas para no confundir a los niños.

Es una princesa, una duendecita y un hada a la vez. Parece que no tiene huesitos, pero cuando te coge del dedo, te aprieta con una fuerza inverosímil. Sara aprende a agarrarse a la vida, a esta vida tan nueva que tiene por delante y de la que ya ha cumplido una semana.
Tiene la piel tan suave que cuando la toco casi no la siento, parece hecha de pétalos. Estoy encantada con esta sobrinita tan preciosa. Me gusta quedarme mirándola dormir y reírme de las caras que pone en sueños: hace pucheros, saca la lengua, se encoge de hombros...¿qué soñará?
Estoy muy feliz y orgullosa de mi sobrinilla. Es un regalo. El mejor.

martes, octubre 12, 2010

Estoy malitaaaaaaaaaaaaaaaaa


Tengo un catarrooooooo...Ayer estuve de cumpleaños y toda la comida me supo a plástico, es decir, a nada. Y me daba mucha rabia, porque mis amigos decían que estaba muy rico todo, la tarta, el queso... ¡sobre todo el queso! Tenía una pinta estupenda y me supo a yogur de agua.

Espero mejorarme mañana para ir al trabajo, pero tengo un cuerpo fino hoy, a ver si el paracetamol y el reposo me hacen algo de efecto.

Y aprovecho para felicitar a todas las Pilares que pasan por aquí, en especial a mi hermana. Besos desde aquí, que son asépticos y no os contagiáis.

domingo, septiembre 12, 2010

He vuelto a mis labores

Hacía AÑOS que no me proponía hacer algo de labores, aunque mi yaya siempre anda detrás de mí para decirme que tengo que hacerlas. Como para mí no es una obligación (ni tampoco una devoción, no se vayan a pensar que sí), hasta que no he dado con algo que me entrase por el ojo, no me he propuesto hacer una manta afgana de ganchillo (el ganchillito es lo que más me gusta, mucho más que bordar). De momento llevo dos cuadros y medio, pero ya voy recuperando mi antigua y supersónica velocidad a los mandos de la aguja de ganchillo. Vean (y anímenme, porque igual me aburro):

jueves, septiembre 09, 2010

Las búsquedas del mes

Sigo manteniendo la escritura (que no ortografía) original para que se solacen con ella.

carta de amor de la logse.- Debe de dar escalofríos leer semejante engendro.

cosas de campo.- No sé qué puede iluminar mi humilde blog acerca de este peliagudo tema.

cosas espantosa.- pequeñas cosas, pe-que-ñas , no espantosa(s). Aquí, aquí, aquí no hay de eso, aquí no, aquí no.

efebos fotos.- Lo siento, no abundamos en esto. Quizá en alguna página de Grecia encuentres más material.

fotos pequeñas de praga.- ¿No es mejor buscar fotos grandes? ¡Que Praga es muy bonito para andar buscando microfilmes turísticos!

el blog de las cosas pequlas.- Nuevo palabro: pequla. Lo propondremos a la RAE, a ver si adivinan qué diablos significa y de dónde viene. Lo único que sabemos acá es que es adjetivo y femenino.

mujeres desnudas en lavanderia.- ¡Glup! ¿Aquí?

no encuentro las cosas en el bolso.- Lo siento, monina, no puedo ayudarte, ¿qué tal si te compras un bolso cuadrado, pequeño y lleno de bolsillitos?

piticola fruta.- ¡Mi bebida favorita! ¿Cuándo la inventarán?

se puede vestir a barriguitas con vestidos de jesmarin.- Ésa me la sé yo: Sí, pero le estarán grandes. De todos modos, el fondo de armario de los Barriguitas es bastante más extenso que el de Jesmarín, que sólo tenía un básico: Baptism dress.

tatuajes de diablitos con piercing.- ¿No te atreves a hacerte tú un piercing y te tienes que tatuar a tus muñecos con él ya hecho? Gallina...

jueves, septiembre 02, 2010

Aburrimiento de día festivo

Aún recuerdo... cuando fui damita de horror en la boda de mi tía, con un gladiolo a modo de bayoneta.

He dejado de... morderme las uñas. De momento.

Me encanta comer... Queso.

Desde que era niña he querido... dibujar.

Cuando llegue el otoño... quiero pasear por el campo cuando esté nublado y ventoso.

En mi día a día nunca dejo de... echar una partida de juegos de escape.

Sonrío cuando... Mr. G. me sonríe.

Me inspiran... las cosas pequeñas y bonitas.

En el último sueño que recuerdo... comía filete de ternera con té (qué asco, pero en el sueño me encantaba).

Un color... el azul marino y brillante de los capuchones Bic.

Un aroma... el de la tierra mojada.

Un libro... la Regenta.

Una canción... "Mediterráneo", de Serrat. "Siempre estás allí" de Barón Rojo. "Vino griego", en la versión de José Vélez.

domingo, agosto 15, 2010

Búsquedas

Pongo a modo de curiosidad las búsquedas que hace la gente en Google y que les llevan a mi blog (respeto la ortografía de la gente):

  • principes disney buenorros(Esto es culpa mía, tengo una entrada de príncipes Disney en calzoncillos).
  • comer en un bistrot(Debe de ser que el relato de mi viaje a París lo considera Google como una guía de viajes de lo más completita).
  • a donde voy cuando estoy deprimida? quiero irme lejos (Y también como consultorio psicológico, ¡qué completito es mi blog!).
  • como les gusta alos hombres las cucas estrechas o no (¿¿¿Cómooooorllll???).
  • diosesprehistoricos (Bueno, uno con ciertas inquietudes al que no le funciona la tecla Espace. Manual completo en la entrada del 30 de febrero: cómo invocarlos y manejarlos a tu antojo).
  • fotos de churreria de hermanos pernia (¿Y piensan que yo atesoro estas codiciadas fotografías?).
  • drogas rua augusta lisboa (Bueno, ya cuento que a Mr. G. le ofrecieron el surtido completo, ¡pero mi blog no es el catálogo oficial de esos camellos!).
  • fotos chicas desnudas extremeñas (¿Qué tendremos las extremeñas bajo el refajo? Por lo menos a mí, no me van a pillar).
  • donde llebar las pequeñas cosas cuando se va en moto (Blog de las pequeñas cosas +marido motero=sabelotodo en esas cuestiones. Mi respuesta sería que puedo meter el portátil en la alforja de la moto, a más no llego).
  • fotos del vestuario las pequeñas cosas (¡Aquí vas a encontrar tú a Beckham duchándose por las narices!).
  • frases de tomboleros feria que sera (Involución en los gustos literarios: : 1º) frases de grandes autores; 2º) frases de la Esteban; 3º) frases de tomboleros. Es una lástima que decaiga el gusto estético tanto. El Maño tiene mucha culpa de esto).
  • estupideces virtuales (De esto hay mucho, y mi blog no va a ser menos).
  • principes disney gay (Más de lo mismo, pero esta vez desvelando la identidad sexual de los muñequitos. Pronto os tocará el turno, Playmobil).
  • plasimine y el dolor de oido (Pues mire...hay una entrada que tiene algo que ver con ello, pero yo el plasimine lo uso para las espinillas, normalmente. Para el dolor de oídos recomiendo más bien ponerse un trapito caliente en la oreja).
  • poemas de amor pachangueros (¿Como cuáles? ¿Las letras de Camela? Sigue decayendo el gusto estético y literario, pfffffffffff).

También se admiten vuestros comentarios al respecto.

viernes, agosto 13, 2010

Budín de plátano dulce con flamé de pommes au ron


Este título alude a mi primer postre inventado que ha salido rico (no sé si he dicho ya que soy una pésima repostera). Y además, con el título en cuestión hago mofa, befa y escarnio de esos nombres altisonantes con que bautizan a los platos en las bodas y demás grandes solemnidades.
Antes de empezar, he de decir que esta foto no es la de mi logro culinario; pero se parece mucho, aunque yo no le he puesto adornetes. El adorno soy yo.
A lo que iba. Que ese nombre de Budín de plátano dulce con flamé de pommes au ron, que he empezado escribiendo en español y he acabado en francés se traduce por "Flan de plátanos pochos con manzanas salteadas con ron". Porque tenía en el frigo tres plátanos de pena, de los que ya están más negros que amarillos y hay que coger con papel de fumar porque se desgorrifan a la menor presión. Tenía también unas manzanicas que iban a correr en un par de días la misma suerte, y un marido que se pirra por el dulce (pero que no estaba en el frigo), así que mientras se hacía el pisto (el calabacín estaba pétreo), me puse a sacar huevos, fruta, leche, ron y asúcar. Les cuento: batí los plátanos, que no opusieron ninguna resistencia. Salteé las manzanas troceadas con una mijina de aceite y cuando se estaban dorando les eché un buen chorrete de ron moreno y dejé que se evaporase el alcohol. Las tapé y las dejé unos minutejos a fuego lento. Cuando se ablandaron, las batí con los plátanos. Luego batí cinco huevos, seis cucharadas de asúcar y un vaso de leche. Lo mezclé con la fruta batida, le eché caramelo al molde, tapé éste y lo metí al baño de María la Judía 60 minutos a 170º.
Luego lo dejé enfriar en el frigo, y para cenar lo desmoldé y hubo rico postrecillo.

martes, agosto 10, 2010

Cuentos para niños

Imagen tomada de aquí


Salvo excepciones como la de mi profesora Carmen Galán, Velvetinna, VerboRhea, una servidora de ustedes y sus hermanas Sisters, la gente suele considerar la literatura infantil una bobería. La señora Aído, por ejemplo, ha dado ahora en decir que no es recomendable leer Blancanieves y similares porque ofrecen modelos de mujer sumisa y dependiente. Se ve que la buena señora se creía los cuentos de pe a pa. Mi compañera Sole y yo decidimos, en caso de que la Aído los prohibiera, dejar la docencia por el estraperlo de cuentos de hadas.

Pero no quería entrar en politiqueos de baja estofa. Sólo quería romper una lanza en favor de la literatura infantil y juvenil. La última vez que trabajé en la Biblioteca Delgado Valhondo, me tocó estar en la sala de Infantil. A primera vista, es un trabajo ingrato: soportar de ocho a tres la mala educación de los niños, andar detrás de ellos colocando los libros que tiran al suelo por el gusto de tirarlos; echar de la sala a los preadolescentes cuando los pillaba en páginas porno...(sí, no se sorprendan: no había filtros, por aquel entonces).Y triste también es ver que sólo miran los libros para dejarlos en cualquier lado, porque usan la sala para chatear y jugar en el ordenador. Decía que este trabajo tiene su ingratitud; pero como me tocaba ordenar la sala a diario, pude ver el tesoro que contenía: qué ediciones, señores, qué ilustraciones, qué historias, qué libros tan maravillosos, dejados de lado por pura y simple ignorancia y holgazanería. Qué lástima que los adultos sólo podamos sacar un material de la sala de los seis que podemos llevarnos, porque dan ganas de arrasarla y meter todos los libros en un saco y marchar con nuestro botín a un sitio lejano y distinto.

Por ello, he acometido una empresa ambiciosa: escribir cuentos infantiles, o de hadas, como me gusta llamarlos. Cuatro cuentos, uno por cada estación, dedicados a mis tres sobrinitos y a mi primillo Ángel, que nacerá en menos de un mes, porque yo sé que a mi prima Gloripunch, su madre, le hará una ilusión bárbara.

Pero es una empresa ardua. Sólo pensar de qué va la historia y desarrollarla es dificilísimo y terriblemente cansino. Pero es que además, van ilustrados. De mi mano. Petición expresa de mi hermana Peich, que piensa que servidora pinta bien (es ella, ella). En fin, me lo tomaré con calma: Pablo aún no sabe leer, y los otros tres son nonatos todavía; tengo tiempo. Ya les contaré cómo me va. Como ya no tengo que estudiar oposiciones nunca mais, dedicaré tiempo a esto. Espero que salgan historias consistentes (mi pensamiento es cualquier cosa menos lógico) y dibujitos de ésos de los que no pregunten "¿y esto qué es ?".
Edito: ¡Esto es más arduo de lo que pensaba! No sólo tengo que exprimir mi imaginación, sino que el tema de las ilustraciones supone un trabajo ingente. Como no dibujo de mi propia cosecha, tengo que ir buscando imágenes sueltas: un gorro de duende de tal dibujo, una cara de otro, un árbol de otro sitio...y luego copia y pega...A MANO ALZADA. Y que tenga que ver con lo que escribo...¿Y si en vez de regalarles a las madres futuras el libro se lo vendo a precio de oro?

martes, julio 27, 2010

Nos vamos de excursión a...


    ¡PREMIO PARA VENENO HIPNÓTICO! Colócatelo en tu blog, anda.

  • No está activo. Es un volcán inactivo

  • Tiene que ver con algo de navegación. Con el Arca de Noé.

  • Es el símbolo nacional de un país del este. De Armenia.

  • Algunas fotos por satélite dan que pensar sobre lo que pasó. Mirad en Google.

  • Mide algo más de cinco kilómetros. De altura, claro.

  • Tiene que ver con el Dolor. También se le llama Monte del Dolor.

  • Se ve desde la capital. Desde la capital de Armenia y desde muchos otros puntos del país.

  • Se ve en el escudo. De Armenia. Es su símbolo.

  • Está relacionado con los animalillos de Dios. Que montaron en el arca.

  • Aunque es símbolo de ese país, territorialmente está en otro. En Turquía.
  • Puedes leer esta historia en uno de los más grandes best sellers. La Biblia.

  • Es un lugar muy cotizado para algunos arqueólogos, aunque la mayor parte de ellos se ríen de estas teorías.

  • Hay nieve arriba del todo.

  • Cher tiene algo que ver con esto. Cher es de origen armenio.

  • El país al que simboliza es cristiano (Armenia); el país donde está, no (Turquía).

  • Lo que supuestamente hay arriba era de madera. El arca de Noé.

  • Bonita vista desde las EREs que vienen y van. Ereván, la capital de Armenia; no sabía cómo ponerlo.

  • Ut-Napisti fue compañero de fatigas del protagonista que todos conocemos. O a lo mejor era el mismo. Es el Noé de la epopeya de Gilgamesh.

¡Maldita sea, ya no dejo más pistas, que cada vez es más difícil pensar en una nueva!


Cuatro meses, cuarenta años.

Otra cuarentona estupenda, gran amiga mía.



Hoy me quedan cuatro meses para cumplir cuarenta años. No sé por qué, pero es un número fatídico. Siempre me ha parecido un horror llegar a ser cuarentona (todavía no lo soy, disfruto de mis treinta y nueve años, y mucho). Pero ahora que se va acercando el momento, no lo veo tan terrible. Quizá porque no aparento la edad que tengo, gracias a la genética familiar, ni tengo canas, aunque pensé que durante las oposiciones acabaría por obtener la cabellera de la Emperatriz Infantil; ni apenas arrugas, porque tengo la piel más bien grasa. Pero eso, aunque es un pequeño orgullo, no es determinante. Lo importante es cómo se siente una por dentro, y yo sigo pensando que tengo dieciocho años; será que la mayoría de edad me marcó tanto que no evolucioné.

Bromas aparte; tener cuarenta años ahora no es lo mismo que tener cuarenta años en las generaciones anteriores. Hoy una mujer de cuarenta años es joven todavía; al menos, yo no me siento mayor. ¿Qué he conseguido, si me pongo a hacer balance? Mi horóscopo celta dice que mi árbol es el fresno, la ambición, pero qué quieren que les diga, mis ambiciones son modestitas y hace unos días que las conseguí: he sacado la plaza de profesora de secundaria, que tampoco es moco de pavo, pues he tardado quince años en conseguirla. ¿Qué más quiero tener y ser? Nada más. Quiero tener y ser lo que tengo y soy. Quiero condurar lo que tengo: mi familia, mi marido, mis amigos, mi pisito de protección oficial, mi cochecito para ir al trabajo, mis aficiones, mis libros, ¿qué más quiero? Salud y tranquilidad; para mí y para todos. El caso es que ahora que lo pienso, pido mucho.

También quiero muchas cosas accesorias, como todo quisque: ser más guapa, más delgada, más elegante, que me toque la lotería, comprarme joyas, ir a trabajar en un Porsche Cayenne, salir de copas con George Clooney, ir de vacaciones a la Costa Azul... pero puedo vivir perfectamente sin ello y sin frustrarme.

Me esperan muchas bromas y tomaduras de pelo el día de mi cumpleaños, pero son sólo eso, bromas. Qué más da. Dicen que la mejor edad son los quince años, pero yo tenía granos, estaba en plena edad del pavo, no sabía lo que quería y me sentía espantosa. Ahora me estoy reconciliando conmigo misma y lo que veo no me desagrada. Sigo siendo joven y además, soy consciente de ello y lo disfruto. Y que me quiten lo bailao.

lunes, julio 12, 2010

El partido de ayer


Me negué a verlo; no soy futbolera, pero sí me gusta que gane la selección, aunque pase de españolerías y patrioterismos como cantar lolololo con la música del himno, pegar botes amarrada al primero que pase, emborracharme con la excusa de que hemos ganado el mundial y vestirme de rojo (no me gusta ni el rojo ni el blanco, aunque soy colchonera de nacimiento). Es que no me gusta pronunciarme demasiado, y para esas cosas soy muy reservada y me guardo mis sentimientos y opiniones.

Pero decía que me negué a ver el partido porque me pongo nerviosa, a mi pesar; imagino que me contagio del ambiente tenso de los bares y la gente, de modo que ayer me fui con mi hermana Dixie Wonderland, que tampoco quería ver el partido, a hablar de lo divino y humano. Cenamos en una terraza las dos solitas, mientras la gente permanecía dentro del bar con el partido. De vez en cuando se oían los "uyyyyyy" de rigor, por lo que estábamos medianamente informadas de que no sucedía nada memorable.

La verdad es que el partido fue eterno hasta para nosotras. Acabamos, ya de noche, sentadas en un banquito del parque. Corría una agradable brisita, y el barrio estaba casi en absoluto silencio. Y de repente, marcó España. Se levantó un rugido bestial que venía de todos lados; empezaron a verse fuegos artificiales, bocinazos de coches, gritos de orcos...fue un poco traumático pasar de la plácida y silenciosa noche veraniega a oír el rugido de la furia española.

Subimos a su casa a tiempo de ver llorar a Casillas, y cómo recibían la copa del mundo, que era lo que queríamos. Me dieron penilla los holandeses, tan cariacontecidos, aunque fueron guarretes jugando, pero es que Holanda es un país que me cae simpático.

Al final, me fui con mi marido y mis amigos a la Plaza; pero me encontraba desubicada entre tanto jolgorio. Aguanté como pude allí, aunque hubo un momento bastante agobiante en el que me quería ir pitando, porque estaba entre todo el gentío que se empujaba, me mojaba, me tiraba la piticola, me pisaban los carritos de bebés dormidos y pintorreteados de rojo y amarillo (pobrecitos)...No me gustó ir a la Plaza; quizá es que llevo varios meses inmersa en el silencio de mi casa y ya no estoy acostumbrada a tanta bulla.
Afortunadamente, el lunes es día laborable y nos fuimos a eso de las dos de allí, me resultaba aburridísimo ya escuchar a Shakira tropocientas mil veces (¿he dicho alguna vez que odio sus gallos?), el himno y otra de Bisbal o no sé quién que empieza diciendo oeoeoeoe, muy original.
Les repito que me alegro mucho, pero que mucho, por haber ganado el mundial, que es algo histórico y que tenemos unos jugadores muy, pero que muy buenos. Pero ya está. Conmigo no van las actitudes patrioteras de cantar por Manolo Escobar y gritar yo soy españolespañolespañol, no siento la necesidad de ir pregonando por ahí mi nacionalidad. No es que me avergüence, en absoluto, pero creo que el sentimiento de patria es, al menos en mi caso, demasiado personal e íntimo.
De todos modos, envío desde aquí mi más sentida enhorabuena a los jugadores y en especial a Iniesta, que es mi debilidad, por ser tan modesto y tan gran jugador, y a Del Bosque, por ser un señor como la copa de un pino.