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jueves, septiembre 02, 2010

Aburrimiento de día festivo

Aún recuerdo... cuando fui damita de horror en la boda de mi tía, con un gladiolo a modo de bayoneta.

He dejado de... morderme las uñas. De momento.

Me encanta comer... Queso.

Desde que era niña he querido... dibujar.

Cuando llegue el otoño... quiero pasear por el campo cuando esté nublado y ventoso.

En mi día a día nunca dejo de... echar una partida de juegos de escape.

Sonrío cuando... Mr. G. me sonríe.

Me inspiran... las cosas pequeñas y bonitas.

En el último sueño que recuerdo... comía filete de ternera con té (qué asco, pero en el sueño me encantaba).

Un color... el azul marino y brillante de los capuchones Bic.

Un aroma... el de la tierra mojada.

Un libro... la Regenta.

Una canción... "Mediterráneo", de Serrat. "Siempre estás allí" de Barón Rojo. "Vino griego", en la versión de José Vélez.

sábado, marzo 13, 2010

A la sombra del ciprés, que es alargada.

Nos hemos quedado más solos hoy, porque Miguel Delibes se nos ha ido. Nos queda su extensa obra para consolarnos; su prosa, castellana, diáfana, seca y fría como el cierzo, y a la vez, cálida, apetecible para leer bajo las mantas. Un clásico. El último.
Desde que lo descubrí en mi libro de lectura de Senda, de 4º de EGB, no he dejado de leerlo. Desde que me hechizó con el abejaruco y la serpiente de la tía Marcelina, hasta la primera edición de "El hereje" que me regaló mi marido por mi cumpleaños, hace ya tiempo, y que releo de vez en cuando. Pasando por la tremenda descarga emocional de "Cinco horas con Mario".
Era un maestro de las letras y del espíritu, y un hombre bueno. De los que ya no hay. O de los que nacen una vez cada mil años. Un sabio humilde, pero no por ello menos sabio. Te echaremos de menos. Mucho.

sábado, marzo 28, 2009

Olores


Ojalá se pudiera poner en un blog o en un papel un olor, para poner y compartir los olores y su memoria. Hoy por hoy, no se ha inventado un odorama para estos menesteres, así que no me queda más remedio que hacer una de esas listas que me gustan:
  • El de la tierra mojada.
  • El del jazmín en las mañanas de verano.
  • El del ajo dorándose en el aceite lentamente.
  • El del talco Heno de Pravia.
  • El de los bebés.
  • El de la madrugada.
  • El que escapa de la olla cuando se hace el cocido.
  • El de los libros antiguos.
  • El del césped recién cortado.
  • El de los coches nuevos.
  • El de las velas cuando se apagan.
  • El de G.
  • El de la ropa recién lavada...

...Y miles de olores más. Y si tuviera que contar la historia de cada uno, de lo que me sugiere o de lo que me recuerda, necesitaría un blog nuevo. Lo dejo aquí tal como queda.



sábado, marzo 21, 2009

Fotos que me gustan

Parque del Palais Royal, en París
Hoguera de San Juan, en el campo de Br. y M.

El bar de Salva y Cloti, en el Chamizo

La Zona Sur, un día de lluvia por la mañana temprano.

sábado, febrero 28, 2009

Echo de menos...


  • Ponerme las gafas de sol, porque llueve y está nublado.
  • Los días en el campo, de pequeños.
  • Cuando mis padres nos recogían los viernes por la tarde del cole y nos íbamos a pasar la tarde a un campo que hoy no logro ubicar.
  • Jugar en la Escalerilla.
  • Los molletes con mantequilla y azúcar.
  • Jugar a las casitas en la Era.
  • Aquellas comidas en el hotel Emperatriz que mis tías organizaban para enseñarnos a comer con educación. Insuperables.
  • Las comuniones en el campo y las escapadas a la Alameda para fumar a escondidas.
  • Palmira´s House, mi hogar de Cáceres durante la carrera.
  • Aquellos cafés con croissants de nata y choco los sábados por la tarde que no nos engordaban.
  • Las tardes de lluvia estudiando oposiciones en mi casa sintiéndome muy sola, pero muy a gustito.
  • Los viajes con Pili en la cama voladora.
  • El huerto del Yayo y sus cabritas. Y Pirata, el único perro que no me dio miedo.
  • A Tippi y sus siestas conmigo en la solana de mi cuarto de Cáceres.
  • Las "Grandes novelas ilustradas".
  • Pasar una tarde de compras con G.
  • A Claudia con los leotardos rojos y la rebequita rosa.
  • El olor de la papelería de mi madre, a papel y medicinas (tantos años siendo farmacia...).
  • Isla Cristina, y el sol reverberando por la mañana en la cúpula del cementerio.
  • La colonia Acqua Prima.
  • Y miles de cosas más, más cercanas, más lejanas en el tiempo, más importantes o más bobas, pero de lo contrario, esta entrada sería interminable.

sábado, septiembre 20, 2008

¿Qué es esto?

A ver si a alguien le resultan conocidas estas fotos.
Pista 1.- Esto NO está en Mérida.


viernes, agosto 01, 2008

Mis tria nomina y mi primo Manolo

Esta mañana, Gre se ha estado burlando de mis tres nombres. Para que se callara, le he dicho que cuando me confirmé, mi padrino dijo que me llamaba María Eulalia, y obvió el tercer nombre. Mi padrino fue mi primo Manolo, y madrina, mi tía Nani. A Gre le extrañó que a Manolo no se le ocurriera decir que me llamaba Agapita.
La verdad es que a Manolo, bromista de solemnidad, mi confirmación le pilló con dieciséis años, uno menos que yo, y entonces quizá no tenía la malicia y la socarronería de ahora, si no...yo sería Agapita, Sisenanda o cualquier otro nombre horrible que se le hubiera venido a la cabeza. En realidad, estaba prohibido que el padrino de confirmación fuera menor de edad, pero Manolo era ya un tiarrón alto, fuerte y guapo, y aparentaba más edad, así que nadie sospechó que el padrino tenía un año menos que la confirmanda.

Era tan imponente y guapo que revolucionó a mis compañeras de clase y a varias madres de las confirmandas (algunas mamás comentaron a mi madre que vaya padrino que tenía la nena), y luego en el piscolabis que nos dieron las monjas en el patio del cole fue el blanco de todas las miradas. Me imagino que las otras estarían intrigadísimas, preguntándose :"¿De dónde ha sacado esa tonta a semejante padrino?".

De hecho, era un sex symbol en el Santa Eulalia, era una especie de Tom Cruise, pero más alto, más fuerte, más guapo y más salao que las pesetas. Tenía tarumbas a todas las nenas, hasta que apareció Mayte y se lo llevó. Hoy en día es un feliz padre de familia, y Mayte y él, un matrimonio feliz. Llevan veinte años juntos, desde adolescentes.

La verdad que he empezado hablando de mis tres nombres y he acabado por hablar de Manolo, pero es que es divertidísimo. Las cenas de Nochebuena son como ir al circo, toda la noche jajajajajaja. Y siempre cumple una tradición, aunque últimamente, por causas familiares, no ha procedido: llama a mi prima Gloria (que no es prima suya) por teléfono, y le dice que es mi hermana Pilar, y a pesar de su vozarrón, le jura y perjura que es Pilar. O le hace creer que es el presidente de la federación de comparsas, o cualquier cosa que se le pase por la cabeza, el caso es que Gloria se hace un lío monumental, hasta que se acuerda de que es Nochebuena y que al otro lado del teléfono está Manolo.

En fin, ya me he reído bastante yo sola mientras recordaba estas cosas. Siento no poner fotos del mozo, pero es que no tengo ninguna. A sus treinta y siete años recién cumplidos, sigue siendo, como dice mi abuela, un tipazo de hombre.

P.D. Lo siento, si pongo mi tercer nombre, perderé la poca credibildad que me queda. Y aviso a cualquiera de mi cruel family que entre aquí que NO lo diga so pena de espantosas maldiciones. Luego empiezan las risitas y los diminutivos bobos.

jueves, julio 05, 2007

La Pili y la Eu.

La Pili y yo hemos corrido grandes aventuras juntas, mientras ella estudiaba y yo andaba por las alambres. Qué tardes tan buenas, escribiendo romances burlescos, paseando, dando la murga a la hora de la siesta, yendo a tomar café al centro andando a las cuatro de la tarde en verano, capitaneando la Bloody Storm (nuestro barco pirata), y la cama voladora, leyendo el diccionario...qué infancia, qué adolescencia y qué madurez hemos pasado, y pasaremos en cuanto la Pili se case y se venga a Montealto. Hasta llegamos a desarrollar un argot propio. Ahora colaboramos juntas en un blog delirante llamado "La mazmorra de la bruja" y seguimos riéndonos igual que cuando éramos chicas (bueno...confieso que soy casi siete años mayor...¡pero ya no se nota!). Seguimos siendo igual de gambas y si no, vean, vean nuestras francachelas: